La primera premisa que ha marcado Luis Aragonés para el debut es no perder. Iniciar una competición tan corta con una derrota es un lastre muy pesado. La historia dice que España, durante años negada en el primer partido de los Mundiales, no falla en el estreno de las Eurocopas. De las siete fases finales que ha disputado hasta la fecha sólo en una arrancó con derrota. Fue en la Euro de 2000, cuando perdimos 0-1 ante Noruega. En el resto, tres empates (0-0 con Italia en el 80, 1-1 con Rumanía en el 84 y 1-1 con Bulgaria en 1996) y tres victorias (2-1 a Hungría en 1964, 3-2 a Dinamarca con 1988 y 1-0 a Rusia en la de hace cuatro años en Portugal).
La máxima de Luis cuenta con otra base para tener fe en que La Roja arranque con buen pie: Rusia nunca nos ha hecho un gol.
En los tres partidos que España y Rusia han jugado desde que el 25 de diciembre de 1991 se firmara la defunción de la Unión Soviética y Rusia se convirtiera en país separado de lo que fueron las Repúblicas Soviéticas, los rusos no han sido capaces de hacer una diana a nuestra selección.
El balance es de dos victorias españolas (1-0 en Granada, con gol de Alkiza en 1998; y el mismo marcador hace cuatro años en Faro, con tanto de Valerón en el primer partido de la Eurocopa de Portugal) y un empate sin goles, en Albacete, antes del Mundial de Alemania.
España, Croacia y Rumanía son los tres países europeos a los que Rusia no ha sido capaz de hacer al menos un tanto desde que juega con pabellón ruso.
La URSS sí que fue capaz de hacerles goles a España: uno en la famosa final de 1964 (Khusainov) y dos en 1971 en Moscú (Kolotov y Shevchenko). Los otros dos partidos que se jugaron entre españoles y soviéticos acabaron 0-0 en 1971 y 2-0 en 1986.



